You are currently browsing the category archive for the 'SOBRE EL RESTO DEL MUNDO' category.
Abandono la línea habitual del blog para realizar una pequeña reflexión sobre el mundo, la vida, los dictadores y sus muertes…
La pequeña reflexión es breve: ¿Porqué la mayoría de dictadores mueren en la cama?. Para una persona pacífica y amante de la libertad como yo, contraria a la pena de muerte, no deja de resultarme curioso que, durante los últimos años, dictadores de los más diversos países mueren en la cama de un hospital a la espera de sentencias por los crímenes realizados, o no.
Ésto no tendría más trascendencia si el hospital fuera penitenciario, pero resulta que lo más normal es que el hospital sea privado, y que por lo tanto la cama del mismo le está saliendo a la persona en cuestión por lo que vale un riñón… claro, que esa persona no ha hecho el dinero con “el sudor de su frente”, sino más bien con la “sangre del de enfrente”.. robo, extorsión y asesinato…
Y lo que es más curioso, cuando a un dictador se le condena a muerte o fallece en la cárcel, la repercusión mediática es desmesurada. Pero mientras un caso de éstos ocurre, otros diez fallecen en sus casas o en las cómodas habitaciones de un hospital privado, y la repercusión se resume en unas cuentas líneas en la sección de “Internacional” de los periódicos. Será que estamos faltos de justicia y necesitamos ensalzarla a bombo y platillo para contentar nuestras almas.

Seguramente Pinochet morirá en la cama, aún cuando se enfrenta a una acusación por dos asesinatos (sí, sólo dos… irónico). Además, en su funeral se le rendirán honores militares, pero no de Jefe de Estado… Quizás me estoy haciendo viejo, y mi capacidad de raciocinio se pierde en detalles éticos pasados de moda, anticuados ante la falta de ética o compromiso moral de una sociedad que avanza hacia una despersonalizacion brutal a pasos agigantados, pero no lo entiendo.
Si yo fuera Chile, me levantaría de mi butaca y me lanzaría a la calle a pedir que ni honores, funeral público ni nada de nada al hombre que llevó al caos más absoluto a uno de los países más prometedores de América.
Pero claro, yo no soy Chile, y quizás también prefiera mirar para otro lado, hacer borrón y cuenta nueva, olvidar y guardar en la baúl de los recuerdos las viejas fotografías en blanco y negro de seres que nunca más volveremos aparecer por la puerta de casa y a los que ni siquiera podremos llevar un ramo de flores a su lugar de descanso para decirles que siempre estarán en nuestra memoria y que deseamos que descansen en paz. Curiosamente, la flores estarán en la tumba de su ejecutor…
Ah, la viñeta la he sacado de La Kodorniz y es obra de J.R. Mora… gracias por su impresionante claridad.
