De jueves a sábado, el Paseo de los Curas se va a convertir en el botellódromo, el recinto donde cientos (o miles) de jóvenes se darán cita para beber antes de salir de marcha por los bares de la ciudad.
Pues qué quereis que os diga, que me he quedado igual. Como éste jueves entra la Ley Antibotellón en escena, y los vecinos de la Plaza de la Merced siguen quejándose, pues hala, los trasladamos a un entorno en el que en menos de 5 metros se pueden encontrar especies vegetales de los más variados climas y zonas y que, en algunos casos, llevan en pié más de siglo y medio.
Solución “in estremis” sin duda alguna. No han podido encontrar ningún lugar tan cercano y adecuado a la zona de marcha como ese… bueno, ¿y si los hubieran puesto debajo del túnel de la Alcazaba? No, que hay eco…
La verdad es que con esta medida han acercado el botellón a la zona del puerto, lugar donde supuestamente van a colocar la futura macrozona de marcha de la ciudad (otro asunto en el cual creo que no han meditado lo suficiente), pero mientras tanto han preferido dejar de oir las quejas de los vecinos de la zona por pasar a gastarse una pasta en el mantenimiento de jardines y zonas verdes.. porque a los que les gustaba la mediana de arbustos que separa los dos sentidos del Paseo de los Curas, que se despida de ella, o por lo menos, que se despida de su verde uniformidad.
En definitiva, como he dicho al principio, me he quedado igual. Habrá que esperar a ver lo que pasa. De momento, quizás las nuevas señales de tráfico que veamos por la zona se parezcan a ésta…

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